El recuento bianual de personas sin hogar, impulsado por Cruz Roja y llevado a cabo en Zaragoza, se vivió en una noche de frío y aire extremos. Una marea de voluntarios de distintas entidades y de forma independiente, incluyendo a nuestra fundación, salió a recorrer las 51 zonas delimitadas de la ciudad para buscar y contactar a quienes viven, literalmente, a la intemperie.
Una Noche de Intensos Contrastes
La jornada estuvo marcada por una profunda dualidad emocional, donde la humanidad de la acción contrastaba brutalmente con la dureza de las circunstancias. El equipo se enfrentó a:
- La Parte Reconfortante: El momento de cercanía, contacto y charla individual que se creó con cada persona para completar las encuestas, ofreciendo un instante de conexión humana en medio de la adversidad.
- La Cruda Realidad: Observar, de primera mano, cómo hay personas durmiendo y viviendo en un clima tan hostil, en portales, bancos, o a orillas del río, nos confrontó con una realidad dolorosa e ineludible.
La Evolución del Sinhogarismo: Cifras que Alertan
Aunque este recuento no arroja la cifra total de personas en situación de exclusión residencial (ya que muchos viven en infraviviendas o asentamientos no detectables), sí arroja luz crucial sobre la evolución del sinhogarismo en nuestra ciudad.
Para las entidades sociales que trabajamos día a día con las personas en situación de calle, cada vez más desbordadas, los datos preliminares del recuento nos ponen delante de una realidad que es imposible ignorar.
Esta jornada no es solo un conteo; es un espejo que nos muestra la urgencia de actuar y la necesidad de un compromiso firme y sostenido por parte de toda la sociedad y las instituciones.
Gracias a la Red Humana que lo Hace Posible
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Cruz Roja y a todo su equipo por la labor que desarrollan en la organización, coordinación y control de este recuento, al Ayuntamiento de Zaragoza y a la Coordinadora de entidades para personas sin hogar. Vuestro trabajo es un esfuerzo titánico que nos nutre con datos esenciales a todas las entidades que trabajamos en la ciudad.
Nuestro agradecimiento se extiende, de corazón, a todos los voluntarios que dedicaron su tiempo y calor en una noche tan gélida. Sin vuestro compromiso, esfuerzo y humanidad, este recuento tan vital, simplemente, no sería posible.
Un Llamado al Corazón y a la Acción
Hemos leído las cifras, hemos sentido el frío del contraste entre nuestras vidas y la de aquellos que duermen a la intemperie. La realidad que se extiende por las calles de Zaragoza –y tantas otras ciudades– no es solo un recuento de personas; es el eco silencioso de sueños rotos, de dignidad comprometida y de vidas que claman por una segunda oportunidad.
No podemos permitir que el «contraste» se convierta en una «costumbre». Que el hogar cálido sea un privilegio inalcanzable para quienes, por las circunstancias más diversas, se encuentran en la más absoluta vulnerabilidad.
