La nueva cara del sinhogarismo: Un reto urgente para 2026

En  Fundación San Blas analizamos cómo el sinhogarismo en 2025 ha dejado de ser un fenómeno homogéneo para convertirse en una crisis compleja que afecta a jóvenes, trabajadores y personas atrapadas en laberintos administrativos.

La crisis de la vivienda y los cambios legislativos están dibujando un nuevo perfil de vulnerabilidad. Ante la mayor complejidad de las situaciones de calle, reforzamos nuestro compromiso y adaptamos nuestra intervención para no dejar a nadie atrás.

El sinhogarismo en la actualidad está experimentando un cambio significativo en el perfil de las personas que se encuentran en esta situación, algo que se ha hecho especialmente visible durante el último año. Ya no se trata de un colectivo homogéneo, sino de una realidad marcada por una gran diversidad y complejidad de situaciones personales, sociales y administrativas.

Este cambio obliga a replantear la forma de intervención y a ofrecer respuestas más flexibles y adaptadas.

Uno de los factores que ha influido directamente es la reciente modificación de la ley de extranjería, que ha dificultado algunos procesos de regularización que estaban avanzados.

Como consecuencia, muchas personas han visto frenadas sus posibilidades de inserción, perpetuándose o incluso propiciándose nuevas situaciones de calle. Esto genera una mayor sensación de vulnerabilidad e inestabilidad.

Además, se observa una población cada vez más joven en situación de sinhogarismo. Son casi en su totalidad chicos que dejan de estar tutelados al cumplir los 18 años y que, sin documentación, sin formación, sin empleo y sin vivienda, quedan en una situación de extrema desprotección. Este perfil requiere un acompañamiento profesional intenso y continuado para poder construir un proyecto de vida autónomo.

Por otro lado, la crisis de la vivienda ha sacado a la luz un nuevo perfil de sinhogarismo. Se trata de personas que cuentan con documentación y empleo, pero que no pueden acceder a una vivienda por la discriminación, el elevado precio del mercado o la escasa oferta disponible. Esta realidad demuestra que el sinhogarismo no es solo un problema de exclusión extrema, sino también una consecuencia directa de las dificultades estructurales de acceso a la vivienda.

 

«Se observa una población cada vez más joven en situación de sinhogarismo«

«Este perfil requiere un acompañamiento profesional intenso y continuado para poder construir un proyecto de vida autónomo.»

Todo esto, ha hecho que la entidad tenga que multiplicar esfuerzos e ir adaptándose a las nuevas dificultades del año 2025, flexibilizando horarios, aumentando acompañamientos y coordinaciones y, sobre todo, ofreciendo un lugar seguro.

Leyre Bernal

Psicóloga de Fundación San Blas

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