«Llego a casa y digo: ‘Dios, qué frío hace esta noche’… y tengo sus caras conmigo». Con esta frase, Juan resume lo que significa dedicar una vida a los demás en Fundación San Blas.
En un mundo que a menudo camina deprisa y aparta la mirada, existen personas como Juan que deciden detenerse, abrir la puerta antes de tiempo y poner el corazón por delante de las normas. En esta entrevista íntima, nos sentamos con él para entender qué hay detrás de su labor diaria con las personas más vulnerables.
Un testimonio de vida y entrega
Detrás de cada plato de comida y cada puerta abierta de par en par en las mañanas frías, está Juan. En este emotivo testimonio, Juan nos abre su corazón para contarnos lo que significa dedicar su vida a los más vulnerables.
Desde sus nervios del primer día hasta la profunda huella que dejan en él las historias de los usuarios, Juan nos recuerda que, más allá de la comida o el refugio, lo que realmente sana es el afecto y la calidez humana. «No paso por al lado y veo a alguien; es que tengo su cara en mi mente». Te invitamos a conocer la realidad de la calle a través de sus ojos.
Juan no habla de cifras, habla de nombres, de cafés compartidos y de esas historias que, como él mismo confiesa, se te quedan grabadas en el alma. A través de su experiencia, descubrimos que la verdadera caridad no es dar lo que sobra, sino ofrecer lo que el otro necesita: atención, afecto y respeto.
Esta entrevista es una oportunidad perfecta para conocernos, compartir y apoyar este proyecto que Juan nos explica con tanta pasión. Porque, como bien dice él, nadie está libre de caer, pero todos tenemos la capacidad de ayudar a levantar.
